En Palenque estamos construyendo tres cápsulas regenerativas. Cada una es habitación e instrumento: tierra, cobre y bambú, pensados para medir.
El predio, la obra y donde se hacen las mediciones, sobre el camino a Pakal.
Los estudios, los protocolos y los datos. La interacción entre la persona y su entorno, con el agua como eje.
Lo que no está medido lo decimos como pregunta. Primero medimos; después contamos.
El camino que abrió el tractor dibuja en el terreno una espiral áurea. La medimos: crece 1.65 veces en cada cuarto de vuelta, muy cerca del número áureo.
Sobre ella están las tres cápsulas: la azul, la verde zafiro y la amarilla, que ocupa el vórtice, junto al lago.
Compramos la tierra el 8 de abril de 2024, el día del eclipse total de sol que cruzó México.
Un firme de 10 cm sobre una malla de acero que cubre todo el círculo. Encima, un domo de bambú. La malla no es solo refuerzo: es parte del sistema de ZenScan.
Bajo cada cápsula hay un sistema de cobre que entró desde el primer colado. Une la tierra, la malla del firme y las varillas en un solo circuito.
varillas de cobre por cápsula.
al centro, una por zapata, unidas por un cable de cobre.
en círculo, que pueden cambiar de largo.
de cobre libre dentro de un tubo, sin que el concreto lo prense.
Las diferencias entre las tres cápsulas son justo lo que queremos medir. Movemos una sola variable a la vez.
Las cuatro varillas del centro quedan al descubierto: pueden alargarse y funcionar como antenas de 2, 3 o 6 metros.
Las cuatro del centro son fijas, con tapa al ras del firme.
En el vórtice de la espiral. Las cuatro del centro, fijas y al ras.
En las tres, las nueve varillas del círculo pueden cambiar de largo y conectarse o no al sistema.
¿Puede una cápsula de tierra, cobre y concreto escuchar a la luna? Lo vamos a medir, ciclo tras ciclo.
Lo que la física ya dice: una estructura de metal unida a tierra capta ondas del aire y las lleva al suelo, y el largo de cada varilla cambia lo que mejor capta.
Lo que también se sabe: la gravedad de la luna mueve el mar y también la tierra, dos veces al día.
Lo que vamos a medir: si la cápsula registra esos ritmos, y qué cambia en quien duerme dentro.
Medir las tres cápsulas tal como están, y un punto de control sin varillas.
Registro continuo durante unos 89 días. Si un cambio se repite tres lunas seguidas, ya no es casualidad.
Medir a la persona con Bio-Well antes y después de una noche en la cápsula.
Es una investigación en curso. Todavía no hay mediciones en las cápsulas, y no prometemos efectos en la salud: las preguntas quedan abiertas a propósito.